Instan a propietarios de canchas de pádel de Los Samanes proteger fauna silvestre

De nuevo, una guacamaya se ha estrellado contra los vidrios de una de las canchas de Pádel, ubicadas en la urbanización Los Samanes, en el estado Miranda, y por poco muere en el accidente, así lo denunció la médico veterinaria, y creadora de la Fundación Plumas y Colas en Libertad, Grecia Marquis, a través de su cuenta en Instagram.

Marquis publicó un video en el que se aprecia el estado del animalito, presentando serios traumatismos como consecuencia del impacto contra los vidrios de las citadas instalaciones deportivas.

La guacamaya herida fue rescatada por Polibaruta y entregada a la veterinaria especialista en fauna silvestre, pero falleció a causa de múltiples fracturas de vértebras cervicales y cráneo.

“Esto es solo una muestra de la cantidad de animales que se estrellan, pero que nosotros no vemos o que la gente no reporta o que simplemente están muertos, y no los llevan a un centro asistencial veterinario”, dijo Marquis en un video posteado en su red social Instagram.

De igual modo, denunció la indiferencia ante la situación por parte de los responsables del referido parque deportivo. “Parece ser que es un movimiento que no les interesa el entorno donde están o que no les importa el impacto negativo que están causando en la naturaleza”.

Impacto de las canchas de pádel en la naturaleza

Las canchas de pádel causan daños también por la contaminación lumínica al instalar faros de luces led que perturban la salud de toda la fauna silvestre de la zona – explica la médica veterinaria – ya que alteran sus ritmos biológicos circadianos que regulan su metabolismo, alterando sus ciclos de sueño, de vigilia, sus ciclos hormonales y desgastándolas por estrés.

Las canchas e pádel causan contaminación sonora al mantener música a volúmenes que incumplen las leyes que la regulan e incluso la prohiben en áreas donde hay bosques, parques y zonas verdes. Esta contaminación altera a los animales haciéndolos alejarse de su hábitat, asustados.

La música confunde a los depredadores al no poder percibir los sonidos y ruidos naturales, así como pueden causar la muerte por estrés a muchas especies jóvenes.

La contaminación sónica también alterna las ondas de sonido natural por la cual se guian animales muy sensibles.

Hay que tomar medidas

En su mensaje, Marquis también propuso posibles soluciones en favor de la preservación de la fauna silvestre de la zona.

“Hay que hablar con las juntas directivas de estos lugares para colocar calcomanías en todos los vidrios”, y así se evita que las aves se confundan y terminen estrellándose contra los vidrios.

La experta veterinaria también propone que se coloquen luces cálidas en lugar de luces blancas y apagar en un horario estipulado, No dejarlas encendidas toda la noche.

También propone regular hacer cumplir la normativa para evitar la contaminación sonora

De igual modo, instó a construir “un movimiento desde las alcaldías, gobernaciones y asociaciones de vecinos” para defender a los animalitos del lugar, en caso de que los propietarios de las canchas de Pádel, deporte que además no es masivo, no tomen las medidas correspondientes para protegerlos.

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