noviembre 28, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

“Soy el loco que cree que la risa lo cura todo”. -Patch Adams-

¡Hace tiempo que padezco este tipo de locura!  

Estoy convencido de que la risa, el buen humor y el amor, son los ingredientes esenciales para mantenernos en bienestar pleno y salud saludable. Sin embargo, nuestra comunidad humana sigue buscando respuestas curativas en remedios que no remedian, incorporando al sistema, elementos invasivos ajenos a nuestros recursos adaptativos y a la inconmensurable inteligencia que sostiene, mantiene y entretiene la estructura. 

Pero… ¿La risa? Si, la risa.

Justo ahora podría darte una lista de los beneficios orgánicos de reír y sonreír, pero encuentro más interesante acercar la mirada hacia la misteriosa fuerza que se manifiesta en este gesto simple y puro, que nos invita a jugar la vida en la inagotable presencia. 

Desde tiempos inmemoriales, los maestros se han referido a la risa como un hecho cósmico que abre puertas –grandes puertas–  hacia estados desplegados de consciencia, permitiendo una vida equilibrada  y armoniosa.  

En la China antigua, por ejemplo, existían monasterios donde se reunían las personas para reír, y así  limpiar espíritu,  mente y cuerpo –solían hacerlo 30 veces  al día- En la India asistían  a los  templos sagrados para practicar un tipo de meditación basada en la risa, que brindaba grandes beneficios curativos y que además los  acompasaba con la naturaleza. 

Aristóteles, hace miles de años, se refirió a la risa como un ejercicio para la inmortalidad. Por su parte, debemos recordar el personaje del bufón en las cortes medievales que fomentando la risa, posibilitaba espacios de bienestar e integración.

Así mismo, datos históricos revelan que en la edad media, en Europa, los médicos recetaban la risa a sus pacientes para calmar el alma y propiciar una pronta recuperación.

Claro que pudiera seguir citando ejemplos y maestros que se refieren a la risa como la solución a todos los problemas. No obstante; no cabe duda que la risa, sin ser la panacea -tal vez lo es- representa  un elemento  clave  para el bien-estar  de la humanidad, y del planeta. 

En este sentido se me ocurre terminar el texto diciendo: ES EN SERIO  ¡RÍETE!

Por Ricardo Latouche Reyes.