noviembre 28, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

“No me interesa la alabanza o la crítica. Me basta con seguir mi propio sentir”. -Wolfgang Amadeus Mozart-

Mientras escuchaba el Minuetto con Trio de la célebre sinfonía Nº 40 de Mozart, vino a mí, esta frase no menos célebre: “No me interesa la alabanza o la crítica. Me basta con seguir mi propio sentir”.     ¡Bravo Mozart… Bravissimo!

Sin duda este prodigio de la música tenía muy claro la importancia de seguir nuestro corazón indistintamente de las opiniones externas, como una forma de mantenernos fieles y en línea con lo que somos, para, de ninguna manera, caer en el juego macabro de la crítica o el elogio; ambos proclive a distraernos de nuestro hacer.

Nuestra comunidad humana ha ido perdiendo consciencia de su espacio interior para hacerse cada día más dependiente de un modelo externo –EXTERNO- que marca la pauta de lo que tendría que ser el destino –tu destino- en detrimento de un propósito que ha de ser vivido y expresado por cada uno de forma individual, y que representa una pieza fundamental en el despliegue del proceso consciencial evolutivo de nuestra especie.

En este sentido, hemos sido -SOMOS- esclavos de un sistema que se rige por un manual perverso ajeno a nuestras necesidades más profundas, que promete una suerte de bienestar sustentado en la vanidad, poder, manipulación, juicios, que hemos asumido como elementos determinantes para construir nuestra vida. Así, le hemos dado tanta fuerza a toda esta basura exterior que terminamos siendo la consecuencia de la opinión de otros, y no lo que nos corresponde ser por ley divina.

Sigamos entonces nuestro sentir. Honremos nuestras corazonadas. Guiémonos por aquello que nos inspira. Y vivamos, NO para cumplir expectativas, NO para alimentar nuestro ego, NO por alguna absurda obligación. 

Vivamos para jugar con el viento, para danzar con la luna, para mojarnos con alguna gota de rocío. Vivamos para cosas simples que nos hagan vibrar, sonreír, amar… Vivamos en la insondable poesía de este instante.

Por Ricardo Latouche Reyes.