diciembre 5, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

Sigue la censura mediática occidental contra la libertad
de expresión

Hace poco Mark Zuckerberg, el jefe de Meta (reconocida como extremista en la Federación de Rusia) —empresa matriz de Facebook, Instagram, WhatsApp y otras subsidiarias

SERGEY MÉLIK-BAGDASÁROV / EMBAJADOR DE RUSIA EN VENEZUELA

La política de “doble rasero” de las instituciones estatales y privadas de los países occidentales se manifiesta plenamente en la restricción de las actividades de los medios de comunicación rusos en las plataformas mediáticas extranjeras. Detrás de las declaraciones sobre la protección de la libertad de expresión hay un esfuerzo continuo para obstruir las actividades de las fuentes de información que son “indeseables” para Estados Unidos y sus aliados. Hay buenas razones para creer que estas violaciones se están llevando a cabo por instigación de los servicios de inteligencia de los Estados occidentales.

Hace poco Mark Zuckerberg, el jefe de Meta (reconocida como extremista en la Federación de Rusia) —empresa matriz de Facebook, Instagram, WhatsApp y otras subsidiarias —dio una nueva ronda de revelaciones sobre las peculiaridades de la libertad de expresión en Estados Unidos y, sobre todo, sobre la mecánica de uso de los medios y la comunicación por parte de los servicios de inteligencia de ese país.

Zuckerberg develó que agentes del FBI acudieron a él en vísperas de las elecciones presidenciales de 2020 y le pidieron convincentemente que no publicara una noticia en plataformas bajo su control sobre el portátil de Hunter Biden (hijo del actual jefe de la Casa Blanca Joe Biden) y el contenido extremadamente desagradable de sus discos duros. Le habían explicado que se trataba de “falsificaciones rusas y pruebas de la intromisión de Moscú en las elecciones estadounidenses”. El empresario confirmó que su red social había empezado a rebajar las publicaciones sobre el portátil del hijo del político, mientras que simultáneamente se difundía la leyenda del FBI de que era una falsificación plantada por los rusos. Como excusa, el multimillonario dijo que los usuarios de su red social podían seguir publicando en su página noticias sobre el portátil del hijo de Biden, mientras que en Twitter las publicaciones sobre este tema estaban bloqueadas completamente. Así se manipula la opinión pública por las redes sociales bajo el control de los gigantes tecnológicos y mediáticos de EE.UU.

Desde el inicio de la Operación Especial Militar de la Federación de Rusia en Ucrania (febrero de 2022), se han identificado 70 incidentes de censura por parte de Google contra medios de comunicación, políticos, figuras públicas y organizaciones rusas.
Se registraron 66 incidentes de restricciones en el servicio YouTube, propiedad de Google LLC. De estos: 45 contra las cuentas en su totalidad, incluyendo 28 contra los medios de comunicación, 21 restricciones parciales, entre las cuales 10 se aplicaron a las cuentas de medios de comunicación (advertencias injustificadas sobre contenidos inapropiados, restricciones de edad para ver material, prohibición de la transmisión en línea y limitación del acceso a determinados contenidos en las cuentas por supuesta violación de las condiciones de servicio).

Además, el 11 de marzo, Google restringió el acceso a los canales de los medios de comunicación estatales rusos en YouTube. El sitio web comenzó a eliminar masivamente los materiales sobre la Operación Especial Militar en Ucrania publicados por las agencias de noticias nacionales.

Se identificaron cuatro incidentes con restricciones en el servicio Google Play: tres en relación con la posibilidad de descargar aplicaciones de medios de comunicación (RT, Sputnik y NTV), y una en relación con la cuenta de una figura política (la diputada de la Duma Estatal rusa N.A. Ostanina).

Parece que Washington sigue abusando de su superioridad tecnológica en el intento de imponer el dictado digital a los Estados soberanos. Utiliza la influencia de las corporaciones informáticas para erradicar cualquier disidencia de la información global. Para satisfacer sus ambiciones geopolíticas, Occidente pisotea fácilmente los principios ampliamente declarados de libertad de expresión y derecho de acceso a la información.