agosto 8, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

El fruto vendrá cuando corresponda. – ECKHART TOLLE –

¿Se han dado cuenta de que, a veces, estamos tan pendientes del fruto que nos perdemos el cómo vamos germinando?

¡Me encanta esta frase!  

¿Se han dado cuenta de que, a veces, estamos tan pendientes del fruto que nos perdemos el cómo vamos germinando?

La semilla -cualquier semilla- sabe que no se trata del fruto sino de estar disponible en el momento preciso para desplegar el máximo potencial, sabiendo que lo que ha de ser será, y se dará como corresponde, por ley divina. Pero… Debo atravesar la conjunción adversativa: PERO

Pero nos cuesta tanto ESTAR. Estar en este instante -disponibles- y saborearlo, vivirlo, amarlo, confiadamente, sin esperar mayor resolución que la espontaneidad del momento y la expresión de un milagro que ya está ocurriendo. Cuanta magia guarda este instante. ¡Cuánta gracia!  

¿Y el fruto?

El fruto es el foco distractor. Un obstáculo que no deja degustar este momento en detalle: colores, sabores, formas, sentires… Presencia.  

Y así miramos fijamente hacia el futuro, esperanzados, ilusionados, deseando que aquello (fruto, meta, objetivo final) se dé pronto para completarNOS, realizarNOS y vivir.  ¡Tamaña mentira! No es posible vivir desde la espera de lo que supuestamente llegará. ¿Y entonces qué? 

Vivir, aquí y ahora. Con los sentidos desplegados y la consciencia despierta.

 Vivir, aquí y ahora.  Desde la experiencia de un abrazo tibio que acaba de nacer. 

Vivir, aquí y ahora. Reinterpretándonos constantemente.

Vivir, aquí y ahora. Sin expectativas. Porque invariablemente… el fruto vendrá cuando corresponda.

Por Ricardo Latouche Reyes