Opinión 

¿Qué tus sueños no se hagan realidad?

La flor no sueña con la abeja. Florece y la abeja viene.

                                                                  MARK NEPO

Por Ricardo Latouche Reyes

Cuando Nepo escribió este pequeño poema, sin duda, estaba en el máximo despliegue de consciencia.

La sociedad occidental nos ha enseñado a soñar, como estrategia inspiradora –casi milagrosa- en el acto de conseguir lo que queremos.

Quién no ha escuchado la célebre frase: “Si puedes soñarlo puedes lograrlo” o “El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de los sueños”. Pero al final de la historia, invariablemente, el futuro no llega y menos el sueño. 

¿Para qué soñar? Pregunto. Si en este instante la vida me está ocurriendo.

¿Para qué soñar? Si justo ahora puedo correr, saltar, danzar, jugar, reír, llorar, compartir, degustar, sentir, servir, amar, vivir… ESTAR.

¿Para qué dirigir nuestra mirada hacia el futuro? Si en este instante eterno, E T E R N O, hay tierra fértil para germinarME.

¿Y si como la flor de Nepo me dejo florecer? ¡Cuántas abejas me polinizarían! ¡Cuánto potencial afloraría! ¡Cuánta gracia! Estarían mis dones y talentos al servicio de este único e impredecible instante.  Sería presencia e infinitud… La Creación creando ilimitadamente. Todo a la vez.  

Pero… ¡Mas peros! Nuestra Comunidad Humana quiere soñar, soñar en grande. Quizás para salir de este momento y buscar… ¿Qué buscamos? ¿Felicidad, paz, abundancia, salud? ¿La promesa de que más allá estará esperando el milagro?

El despertar ocurre cuando descubres que tú eres el milagro que se expresa ahora mismo en plenitud. Que tus dones y talentos son ilimitados y están a tu disposición aquí y ahora. Que eres un proyecto de amor con posibilidades infinitas y salud permanente. ¡Un proyecto hermoso que lo contiene todo!

Se trata entonces de extraer, E X T R A E R. Repito: Extraer de adentro de ti la abundancia, la felicidad,  la paz, el bienestar -detener la búsqueda- y soltar todo lo que te invite a salir de esta presencia inagotable que llamamos VIDA.

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