agosto 13, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

El mensaje de Barinas

La sociedad democrática barinesa no se amilanó ante el vulgar desconocimiento de la voluntad mayoritaria de sus ciudadanos y de nuevo aceptó el reto de repetir el proceso electoral

Por

 César Pérez Vivas

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La repetición del evento electoral para la gobernación del estado Barinas se ha convertido en un ejemplo del proceso de degradación al que ha arribado el socialismo del siglo XXI. No les bastó con el grosero y corrupto ventajismo de que hacen gala en cada evento electoral,  aderezado con la simulación como oposición del sector controlado a través del uso de las tarjetas de los partidos para dividir y confundir al elector, sino que ante la imposibilidad de obtener un resultado favorable utilizaron el Tribunal Supremo de Justicia para arrebatarle a Freddy Superlano la magistratura obtenida en las urnas de votación.

La sociedad democrática barinesa no se amilanó ante el vulgar desconocimiento de la voluntad mayoritaria de sus ciudadanos y de nuevo aceptó el reto de repetir el proceso electoral. Seleccionada de forma rápida y consensuada la candidatura de Sergio Garrido fueron de nuevo a la lucha electoral, y este domingo 9 de enero de 2022  han logrado nuevamente derrotar, esta vez de forma más contundente, a la dictadura chavista en lo que ellos consideraban su feudo casi personal.

El mensaje del pueblo y del liderazgo barinés ha sido claro y contundente. Por encima de las dificultades, más allá de los elementos fraudulentos, de la utilización de todo el aparato logístico y humano del partido estado, con su carga de hostigamiento y dominación; más allá de la censura y el derroche populista es fundamental no doblegarse. La perseverancia, el espíritu de lucha, la firme determinación de no dejase amilanar, no caer en el derrotismo  y develar  las tácticas divisionistas, han permitido derrotar al monstruo autoritario en una de sus más significativas plazas.

Ese mensaje, ese ejemplo de Barinas, debe asumirlo toda Venezuela en esta primera semana del año 2022 cuando tenemos por delante, de conformidad con el artículo 72 de la Constitución, la oportunidad de activar el referéndum revocatorio a Nicolás Maduro, el primer derrotado en la contienda del pasado domingo en la capital marquesa de los llanos venezolanos.

Si los barineses se hubiesen desanimado ante la confiscación de su voluntad expresada el 21 de noviembre, si se hubiesen amilanado por la burda sentencia del TSJ, si se hubiesen desactivado ante tal circunstancia y no toman la decisión rápida y efectiva de lanzar un nuevo candidato y volver a la lucha política la dictadura se sale con la suya.

Un ejemplo a seguir por los ciudadanos y dirigentes de todo el país, que ante la proximidad de la fecha del referéndum revocatorio primero están colocando las dificultades existentes, tanto en el seno de la sociedad democrática como en el estado socialista, sobre todo las derivadas de la naturaleza fraudulenta y criminal que caracteriza a la barbarie roja.

Barinas nos demuestra que en unidad, con determinación, coraje cívico y voluntad política se puede derrotar a la dictadura. El mito de la invencibilidad el chavo madurismo no es tal. Se puede derrotar política y electoralmente al régimen si dejamos de lado los proyectos personales, los intereses grupales, los celos de liderazgo y nos enfocamos todos en el rescate de la democracia.

El referéndum revocatorio nos ofrece una oportunidad extraordinaria para unificar de nuevo a todos los luchadores por la libertad y la democracia. En su tramitación y ejecución no hay que votar por un partido o por una persona. No hay espacio para que el madurismo utilice las tarjetas partidistas para confundir. Los agentes mercenarios que simulan de dirigentes políticos tienen un margen de acción muy limitado para confundir a la ciudadanía. Por el contrario el proceso refrendario los dejará desnudos, ya que con sus falsos argumentos de oposición a la tramitación del referéndum solo están evidenciando su compromiso con la dictadura.

La lucha que está planteada tiene múltiples dimensiones. La primera, tomar la determinación de no dar tregua a un régimen criminal. Combatirlo en el terreno político, jurídico y electoral. Mantener la atención ciudadana sobre la situación de destrucción generada sobre nuestra nación. Forzar al régimen, con la movilización ciudadana y la presión internacional, a jugar con las reglas de la constitución. De ahí la importancia del debate que estamos planteando sobre la exigibilidad del derecho a revocar y sobre la obligación que tienen de ofrecer unas reglas apegadas a los mandatos constitucionales de seguridad, transparencia, igualdad ante la ley, no discriminación, facilitación para su ejercicio y respeto a la pluralidad de nuestra sociedad.

Barinas es hoy, entonces, el modelo que nos convoca a relanzar la lucha democrática y a no rendirnos ante el abuso y la corrupción.