agosto 19, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

El merey de Pariaguán ahora es gourmet

Javier Parra es un ingeniero que dejó los campos petroleros para sumergirse en el mundo del emprendimiento empresarial y se asoció con un grupo de amigos

Javier Parra es un ingeniero que dejó los campos petroleros para sumergirse en el mundo del emprendimiento empresarial y se asoció con un grupo de amigos, con quienes se fajó para conseguir la manera de mostrar la generosidad del cayú, nuez de la India, anacardo, cajú, castaña de cajú, marañón o  cajuil, como lo llaman en diferentes países, o merey como lo conocemos en Venezuela.

Es así como esta fruta se hizo gourmet y se transformó en una marca que ahora muestra las bondades de esta semilla, para que sea conocida y aprovechada por todos. Parra explica que empiezan a procesar la nuez de las plantas de cajuil, que crecen de manera silvestre, en la población de Las Piedritas, en Pariaguán, estado Anzoátegui, y las comercializan en diferentes presentaciones.

Nueva formas

Desde el año 2017 se empeñaron en aprovechar el fruto que abunda en esta zona de Anzoátegui y resolvieron crear recetas y formas para cosecharlo, seleccionarlo, procesarlo y distribuirlo por todo el país.

Señala Parra, que la nuez de la planta, que “crece como monte en la zona mereyera de Anzoátegui”, solo la consumían tostada y salada. No conocían otra manera, hasta que llegó esta iniciativa que la combinó con otros ingredientes, para sacarle el jugo al fruto.

Ahora, además de presentarlo en su forma natural, el merey lo trabajan de manera artesanal para obtener su harina, elaboran granola, turrón y masapan. Igualmente idearon un snack, “colorido, nutritivo y con mucho sabor”, según lo describe Parra, quien asegura que es toda una “explosión de sabores, una exquisita mezcla de merey tostado con sal, merey natural, merey garrapiñado con ajonjolí y ciruelas pasas”.

Entregados y orgullosos de su emprendimiento, desde hace cuatro años siguen estudiando alternativas comerciales para el producto.

No han parado desde que consiguieron la primera cosecha de 4.000 kilos de semilla en cáscara, y se inventaron para agregarle un plus al producto natural que ya se conocía en la zona.

Apoyo al campo

En sus inicios más 500 recolectores se sumaron a la iniciativa, que también generó empleo en la comunidad y en la actualidad más de 2.000 personas se involucran en el procesamiento primario de la nuez, que consiste en la recolección, asado y pisado.

Hoy día, con su variedad de presentaciones, el Merey Gourmet se ha incorporado a la oferta de importantes tiendas y apoyan a otros emprendedores pequeños.

Parra, como un buscador de novedades y conocedor del esfuerzo y de la tierra,  asegura que su marca  es un compromiso con la región, con muchas ganas de aportar al estado y al país, con el norte de perfilar a Venezuela como país exportador del rubro.

“Cada una de nuestras semillas cuenta una historia de mañanas en el campo y de trabajo con tesón. El trabajo que hacemos en Merey Gourmet viene del anhelo de labrar la tierra con amor, esfuerzo y ganas de llevarte un producto de calidad y con sello venezolano”, expone.

Productos

La harina de merey es otro derivado que producen y que es utilizada como complemento alimentario. Es un sustituto de la harina de almendras, para repostería y regímenes especiales por alergias al gluten.

El empresario dice que procesadoras locales han incorporado esa harina a recetas de galletas, ponqués y helados.

Explica que la harina de merey “es una alternativa perfecta sumamente nutritiva que no debería estar fuera de la dieta habitual, que aporta un contenido de nutrientes y vitaminas como el magnesio, zinc, fósforo, selenio, hierro y vitaminas del grupo B”.

Sin cultivos controlados

Javier Parra con visión de futuro entiende que para crear la industria que ellos perfilan se necesitan cultivos controlados y lamenta que no hay información actualizada sobre las hectáreas de tierras dedicadas a la producción de merey.

Comenta que los últimos datos indican que entre 17.000 y 18.500 hectáreas, incluyendo zonas silvestres, producen el rubro en el oriente del país, de esos solo 3% son cultivos controlados.

“Nuestro norte es tener cultivos controlados, una infraestructura adecuada para que de la cosecha se pueda aprovechar el fruto completo. Queremos ir creciendo, tener nuestros cultivos, educar a la gente para tratar el merey y aprovechar todo el fruto de la planta como en Brasil, que hasta jugos y vinos producen en base al marañón, cajuil, caguil”, agregó.

Recordó que es un árbol originario de Centroamérica, del nordeste de Brasil, costa de Colombia y sur de Venezuela. Muchos de sus componentes son utilizados en la elaboración de productos diversos, como por ejemplo dulces, cosméticos y medicamentos.

Información general indica que la mayor zona productora de merey en Venezuela enmarca una gran franja que comprende el sur de los estados Monagas, Anzoátegui y Guárico y el norte del estado Bolívar. Otra zona productora de mucho menor tamaño está en el estado Zulia con unas 900 hectáreas.

El empresario indica que en el año 1979 fue puesto en marcha en la población de Pariaguán un complejo de procesamiento del merey de la mano de Corpoindustria, para el aprovechamiento de miles de cultivos creados, mediante créditos para entonces, así como el merey silvestre de la zona. Sin embargo, este funcionó solo por 5 años.

El merey se adapta de gran manera a las condiciones de suelo y clima de las sábanas orientales representando un rubro potencial para estos suelos arenosos y franco arenosos.

El seudofruto y la nuez

Según la literatura consultada el merey está compuesto de dos partes: el seudofruto y la nuez. El primero es el resultado del desarrollo del pedúnculo, en una estructura carnosa característica de esta planta. Posee una elevada concentración de taninos y por eso tiene un sabor astringente y al mismo tiempo ácido.

El fruto real es la nuez, localizada en la parte externa del pseudofruto, con propiedades medicinales y nutricionales. Todos sus componentes han sido utilizados en diferentes áreas, desde la elaboración de dulces y cosméticos hasta la creación de medicamentos para tratar diferentes enfermedades.

Con el pseudofruto se pueden fabricar mermeladas, conservas dulces, jaleas, gelatinas, merey pasado, merey seco, vino, vinagre, jugos y se consume como fruta fresca.