noviembre 26, 2022

El Nuevo Guárico

Libre, Plural y Objetivo

Doña Mercedes María Tovar de Arteaga Cien Años de Amor Dulzura y Felicidad

Arribar a cien años es una Azaña de vida que muy pocas personas pueden lograr

Doña María Mercedes Tovar de Arteaga Cien Años de Amor Dulzura y Felicidad

Arribar a cien años es una Azaña de vida que muy pocas personas pueden lograr

Texto: Florentino Gamarra Arévalo.

Fotos: Dinger Camaripano

Doña  Mercedes María Tovar de Arteaga, es una mujer encantadora, que en el día de hoy lunes 20 de septiembre celebra su cumpleaños número Cien, si 100, se escribe y se pronuncia muy fácil, pero muy pocos seres humanos pueden en una sociedad como en la que vivimos, logar esta hazaña de vida.

Con fina y suave sonrisa doña Mercedes María nos cuenta que nació en la ciudad de Calabozo, en época que era la capital del estado Guárico un día parecido al de hoy lunes 20 de septiembre, por el año de 1921.

Con mente lúcida recuerda a sus padres, doña María Cárdenas de Tovar y Don Pedro Tovar, quien durante años trabajo en el correo que funcionó desde Calabozo hasta San Fernando de Apure.

Dijo ser la tercera de seis hermanos, donde eran tres varones y tres hembras, solo ella sobre viviente.

Vino a San Juan de los Morros a la edad de 12 años en compañía  de Sebastián Cárdenas, hijo de una tía es decir su primo hermano, quien además le crio.

Sebastián fue un hombre muy distinguido y por muchos años director de la banda el estado Guárico.

Por compromisos con su trabajo se vio obligado a trasladarse a San Juan de los Morros, residenciándose en la calle Roscio justo al frente del pilón de los Heredias, donde vivieron por algún tiempo.

Luego revisa el interior de su vivienda en una rápida mirada, parece contar cada uno de los miembros de su familia que se encontraban en el interior de la sala, interrumpe el silencio y retoma la conversación para comentarnos que su padrino fue el ilustrísimo Doctor Celestino Álvarez, quien fuera  el Obispo de la ciudad de Calabozo, mientras que sus hermanos fueron bautizados por el excelentísimo Monseñor Felipe Nery Sendrea.

 Así trascurre su niñez, en un ambiente sano, de un pueblo con pocos habitantes un clima frio y en desarrollo que se veía y sentía por las obras que el gobierno impulsaba.

Pudiéramos asegurar que su mente es un cofre sagrado donde se guardan recuerdos que se han convertido en patrimonio histórico de los guariqueños y de los seres humanos venidos o no a estas tierras.

Doña Mercedes usted fue testigo de excepción cuando y como se construyó la estatua de San Juan Bautista, que recuerda de eso?

Donde está la estatua de San Juan Bautista se encontraba una cruz de palos, al tiempo esa cruz fue sustituida por una de hierro que tenía luces y que cada tarde encendían.

Más tarde esa cruz la quitaron de ese sitio y en su lugar colocaron una estatua pequeña de nuestro santo patrono.

A muchos no les agrado el tamaño del santo y a diario lo hacían saber hasta llegar la queja al presidente Juan Vicente Gómez.

Un buen día- recuerda- llegó al pueblo un hombre vestido de liquilique blanco de largos bigotes, enrollados en sus puntas, muchos salieron a verlo, era el presidente Juan Vicente Gómez, de quien dicen venía con frecuencia a los baños termales a recibir tratamiento en las milagrosas aguas que manan de la entrañas de la tierra a alta temperatura.

Gómez converso con algunos hombres que se encontraban cerca del sitio donde estaba la pequeña estatua de San Juan Bautista, muchos guariqueños reclamaron al mandatario que, San Juan debía ser más grande, en justo pedido para desarrollar la ciudad en materia de obras, infraestructura y economía,  Juan Vicente en una salida inteligente y para calmar los ánimos  promete un San Juan grande.

De ese modo en el año 1933 se da inicio a la construcción de la estatua de San Juan Bautista.

Pasan los años y conoce a Don Casimiro Arteaga, de quien se hace su novia y luego su esposa para fundar una familia.

Del amor de Doña Mercedes María Tovar  y Don Casimiro Arteaga  nacen 7 siete hembras y estas a su vez incorporan a la familia Arteaga Tovar, a 23 nietos, 63 bisnietos y 30 tataranietos.

“Esta familia – comenta doña Mercedes- es y será mi razón de vida, por ellas pasamos grandes sacrificios, pero el esfuerzo valió la pena, podemos decir que nuestras hijas son mujeres de bien, por eso no me cansare de darle gracias a Dios”.

Doña Mercedes, se acomoda en el asiento, unos cuantos minutos de su silencio hacen presumir que la conversación llego a su final cuando de repente comenta, “a mi edad he conocido dictaduras, conozco gobiernos democráticos, he vivido gobiernos buenos y otros muy malos, algunos preocupados por su gente y otros  poco o nada les importa”.

Algo te quiero decir, me siento satisfecha con la vida, me confieso feliz con mi familia, me quieren y yo las quiero, para ellos tengo todo el amor que brote de mi corazón.

En esta platica cada tema genera otro, pudiéramos pasar meses hablando con doña Mercedes María sin aburrirnos, pero parte de su gran familia se acercan a su vivienda y la mujer se inquieta queriendo atendernos a todos.

Aprovechamos para cantar nuestra retirada, con el corazón y el alma amalgamados al placer de conversar con una mujer extraordinaria, excelente madre, buena amiga y mejor ciudadana, no sin antes hacer la pregunta a doña Mercedes María sobre que pediría como regalo hoy en el  día de su cumpleaños.

Pido a Dios vida y salud para mis hijas y para toda mi familia, también quisiera un mejor país, donde todos los que en el habitamos, tengamos espacio para un mejor mañana.